Amenazas en la Escuela y su Entorno.
Normalmente, cuando se habla de desastres, se piensa en terremotos, inundaciones, deslizamientos, huracanes, erupciones volcánicas o avalanchas, así como también se piensa en desastres de origen human. Hemos dado un paso adelante al comprender que un desastre no es en sí un fenómeno de la naturaleza o de origen humano, sino los efectos nocivos que esos fenómenos producen sobre una comunidad determinada. Por eso oímos decir hoy, con alguna frecuencia, que los desastres son el resultado de problemas no resueltos del desarrollo, lo cual significa que en nuestro afán por conquistar el medio ambiente para satisfacer nuestras necesidades.
En las amenazas de la naturaleza -y aún en algunas de origen humano- no existe de por medio ninguna intencionalidad y mucho menos el propósito de hacerle daño a la comunidad. La verdadera AMENAZA surge cuando de la posibilidad teórica se pasa a la probabilidad más o menos concreta, de que uno de esos fenómenos de origen natural o humano, se produzca en un determinado tiempo y en una determinada región que no esté adaptada para afrontar sin traumatismos ese fenómeno. Esa falta de adaptación, fragilidad o VULNERABILIDAD, es precisamente la que convierte la probabilidad de ocurrencia del fenómeno en una amenaza.
En las amenazas de la naturaleza -y aún en algunas de origen humano- no existe de por medio ninguna intencionalidad y mucho menos el propósito de hacerle daño a la comunidad. La verdadera AMENAZA surge cuando de la posibilidad teórica se pasa a la probabilidad más o menos concreta, de que uno de esos fenómenos de origen natural o humano, se produzca en un determinado tiempo y en una determinada región que no esté adaptada para afrontar sin traumatismos ese fenómeno. Esa falta de adaptación, fragilidad o VULNERABILIDAD, es precisamente la que convierte la probabilidad de ocurrencia del fenómeno en una amenaza.
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